Los cinco procedimientos no invasivos más populares son: dermabrasión química o ‘peeling’: Se aplica una solución química para retirar la capa superior de la piel que está arrugada o dañada, permitiendo que después surja una piel más sana.

Microdermabrasión: exfoliación con un instrumento que descarga partículas de óxido de aluminio para suavizar las líneas, las cicatrices y las arrugas.

Escleroterapia o eliminación de venas de araña: Se inyecta un agente esclerosante en las venas afectadas, las cuales desaparecen.

Botox: se inyecta la toxina botulina en determinadas áreas de la cara, lo que ocasiona la paralización de los músculos que causan las arrugas.

Depilación con rayo láser: se eliminan los vellos de cualquier área del cuerpo con un láser que destruye los folículos capilares.

Las cirugías ya permiten transformar todos los rincones del cuerpo. Hay implante capilar, relleno de labios, implante de cabello en las pestañas, afinación de muslos, tobillos y rodillas.

Puede afinarse la cintura con laserlipólisis, mentoplastia, relleno de glúteos, retiración de piel fláccida de los brazos, aumentar el diámetro de las pantorrillas, corrección de orejas, microtransplante capilar de vello pubiano (para hacerlo más tupido) y hasta embellecimiento vaginal.

Cabe mencionar que todas las intervenciones quirúrgicas tienen efectos secundarios y se pueden correr riesgos físicos y trastornos psicológicos, por eso es muy importante acudir con la persona indicada: cirujanos expertos que tengan cédula profesional y experiencia. A veces el ahorrarte unos cuantos pesos puede resultar mortal.

No se recomienda la cirugía estética a personas que tienen problemas psicológicos extremos, por ejemplo, personas que no son feas físicamente pero que se consideran horribles porque, según los expertos, la intervención puede resultar contraproducente, pues son personas que no tienen problemas externos sino internos y al darse cuenta de que en realidad les gustaba su aspecto, la nueva apariencia puede llevarlas al suicidio.

Ahora sabemos que ser bella no es imposible, pero, ¿por qué es tan difícil sentirnos atractivas sin recurrir al bisturí? ¿De dónde surge ese deseo imperioso de ser exageradamente perfectas? ¿Siguen siendo los hombres nuestro principal ‘target’?.

Las estadísticas revelan que sólo 5% de mujeres que no se han sometido a ninguna cirugía estética se consideran atractivas. El 40% que lo ha hecho, regresa al quirófano para corregir lo corregido y al 38 % de las mujeres no les gusta su cuerpo.

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