Lázaro: Que queda en América Central, es el país más pequeño, que es muy exuberante, su gente muy aguerrida.

Vicente: Sabíamos de la masacre del 32, de los históricos gobiernos militares que han tenido, de la lucha revolucionaria de las diferentes organizaciones que pelearon acá, del vínculo con la revolución sandinista.

Vicente: Muy poco. Conocimos en los años ochenta a varios grupos que estaban muy vinculados al movimiento revolucionario, social y juvenil de acá, como Yolocamba Ita, las bandas Tepehuani y Cutumay Camones.

Vicente: La nueva trova no ha cambiado, los integrantes hemos cambiado. Ya no tenemos 20 años, tenemos alrededor de 60.

Vicente: tenemos la misma visión incorporada con todos estos años, tampoco uno vive anclado en el pasado.

Lázaro: La nueva trova vive en otras generaciones jóvenes también.

Vicente: Quizá eso mismo. Los problemas de la humanidad, humanos, de toda la vida, son cíclicos. Por suerte los seres humanos no se conforman con lo que tienen. Para bien y para mal, los millonarios quieren más dinero, los pobres no quieren tener más pobreza, quieren salir de esa angustia, y el ser humano, como quiera que sea, quiere crecer, quiere sobrevivir.

Vicente: Ante eso nosotros vivimos en un país que ha logrado sobrevivir a muchas angustias y guerras diarias, no solamente de armas de tiro, sino biológicas y bloqueos. Eso nos ha llevado a crear una cultura de combate y supervivencia. Hemos resuelto muchos problemas que no han resuelto países desarrollados.

Lázaro: No somos soldados de la cultura, ni tenemos una batalla. A partir de nuestra propia experiencia es que se ven reflejados asuntos de otros que los conmueven, simpatizan. La trova no es un decreto. Dentro de toda la emancipación que queremos, la intelectual es la más importante, y esta es la forma de hacer las cosas, batallando contra los que nos quieren imponer musiquita mediocre, tonta, evasiva, superficial. La victoria será en la medida en que la gente vaya sumándose a distinguir una estética de otra.

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