Catorce años después de su entrada en servicio ha llegado el momento de pasar por el quirófano. Justo a la mitad de la que se considera su vida útil. El objetivo: hacer vivir a los trenes de la primera línea de alta velocidad que entró en servicio en España, una segunda juventud. Casi cincuenta y tres millones de personas han viajado en estos vagones.

El cambio no sólo afecta a la parte estética, también a la funcional. Los asientos serán más grandes y todos tendrán una toma de corriente para conectar ordenadores o teléfonos móviles. Se emplearán nuevos materiales y sistemas de iluminación y, no sólo los pasajeros viajarán más cómodos, también habrá más sitio para el equipaje. Más espacio también en los baños y en las nuevas salas de reuniones. En todos los vagones se instalarán nuevas pantallas planas de televisión, más ligeras y sin reflejos. Toda una operación de cirugía estética a la que serán sometidos los dieciocho trenes de la línea Madrid- Sevilla y que no terminará al menos hasta dentro de dos años.

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