LEÓN.— «Se me acabó la vida de lujo que llevaba», admitió, derrotado, El Franky, uno de los narcotraficantes más buscados, a los mismos policías que fueron a detenerlo esta semana cuando salía de su finca de la localidad alicantina de Pedreguer.

El leonés de Bercianos del Páramo, Francisco Javier Martínez Sanmillán, tras 14 años huyendo de la Justicia supo que no tenía más escapatoria y no ofreció resistencia a los agentes que lo interceptaron a las 14,15 horas del pasado martes, según dijo a la Agencia Efe una fuente cercana a la investigación. El arresto siguió a cinco meses de vigilancia por parte de un fuerte dispositivo de la Brigada de Fugitivos de la Policía Nacional.

Aunque casi nunca salía de la finca, El Franky cambió su costumbre. Aparentemente tenía un compromiso para ir a comer a un restaurante muy caro, a juzgar por la forma que iban vestidos tanto él como su familia.

Cuando los agentes le dieron el alto, El Franky no opuso ninguna resistencia. A pesar de que el narcotraficante se había alterado el rostro por medio de cirugía estética, seguía siendo «fácilmente» reconocible. También había recurrido a la cirugía para alterar algunas de sus huellas digitales.

Una vez interceptado, El Franky mostró a los agentes documentos de identificación falsos que venía utilizando desde el año 2002, pero supo que ya lo habían reconocido. El juez Baltasar Garzón ordenó su ingresó en prisión por delitos contra la salud pública y el detenido fue conducido a la cárcel madrileña de Soto del Real.

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