Después de 14 años de clandestinidad, la policía nacional de Denia detenía el pasado martes, en su lujoso chalé de Alicante, a Franky , Francisco Javier Martínez Sanmillán, uno de los cerebros de la operación en la que fueron localizados 5.000 kilos de cocaína en la playa de Salave en Tapia de Casariego en septiembre de 1997, el alijo de droga más importante de la historia intervenido en la costa asturiana.

El narcotraficante, de 42 años de edad, se suma a la lista de las personas detenidas que fueron relacionadas con el alijo, las nueve anteriores ya cumplen condena en la cárcel, según informó el grupo de la Dirección General de la Policía adscritos al Grupo de Localización de Fugitivos de la UDYCO-Central. El gallego se fugó estando en libertad condicional, pero la huída de la justicia le pasó factura, ya que el detenido se había sometido a una operación de cirugía estética y alterado las huellas dactilares. Además, se movía solo de noche.

Para impedir su identificación, El Franky , sobre el que pesaban dos órdenes de detención e ingreso en prisión de dos Juzgados de la Audiencia Nacional, por presuntos delitos contra la salud pública, se había sometido a una operación de estética, y había alterado sus huellas dactilares con piel de los pies. Aunque se desconoce donde se operó, los investigadores sospechan que pudo ser en Colombia o por mediación de narcos de este país, con los que mantenía una intensa relación.

Las operaciones para alterar la fisonomía y las huellas dactilares para no ser identificados son habituales entre los narcotraficantes colombianos, pero es la primera vez que se tiene constancia de que haya sido hecha por traficantes españoles. Y no solo eso, ya que Franky se movía gracias a documentos falsos intervenidos "muy difíciles de detectar", aseguraron fuentes policiales.

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