RIO GRANDE.- Cada vez más personas recurren al cirujano para cambiar su imagen. Las variantes son inmensas. Desde una nariz puntiaguda hasta las arrugas y kilos de más: todo puede operarse. Por si fuera poco, los hombres también se están animando. Nuevas Letras dialogó con dos cirujanos plásticos para saber cuáles son las recomendaciones a la hora de decidir operarse.

«Lo primero que yo hago con mis pacientes es explicarles que lo que se van a someter es una cirugía, y hay que respetarla. Esto no es una tintura de cabello», explicó Alberto, Sánchez Cruzado, cirujano plástico.

Las mujeres son las que más se animan. Sin embargo los varones también están teniendo una necesidad cada vez más evidente de verse bien. Quitarse de encima una «panza de casado», o borrar las marcas que la edad y el stress dejan en su rostro. «El 90 por ciento son mujeres, el resto son hombres aunque cada vez más se están animando», asegura el doctor Veliz.

«En las charlas le advertimos a los pacientes que no cambiamos personas. La mamá, señora, novia que me dice: ‘mi desencanto amoroso me lleva a querer operarme los parpados, lifting, y demás'; no lo veo por segunda vez, le pido que no vuelva», aclara al respecto.

«Se vende a la cirugía estética como un procedimiento milagroso pero no es así, y muchas veces el paciente se genera expectativas irreales», coincidió el doctor Roberto Veliz, cirujano cosmético.

La mayoría de los pacientes va a la consulta sabiendo qué quieren cambiar, pero no cómo. Para cada caso hay una solución distinta, y ahí es donde entra en juego el asesoramiento de los cirujanos.

El doctor Alberto Sánchez advirtió: «hay pacientes que necesitan sacar un volumen excesivo acumulado en el cuerpo. En esos casos prefiero no hacer la lipoaspiración, o sugerirle que se haga una dermolipectomía, una cirugía más compleja, que implica una gran cicatriz: hay que despegar el abdomen completo, bajarlo y sacar el exceso de grasa», diferenció el doctor, además agregó: «una persona que tiene varios kilos de más y uno le vacía la grasa apela a que la elasticidad de la piel sea noble y se acomode al nuevo contorno del cuerpo, pero uno sabe que no siempre es así. Hacerle la lipoaspiración a un paciente así es un error».

Por otro lado afirma que a algunos pacientes se les recomienda no operarse, «realmente no se justifica una cirugía para cambiar algo que se puede mejorar con un poquitito de cuidado de de dieta ejercicio y demás», asegura Sánchez Cruzado.

Veliz, por su parte cuenta que varios pacientes eligen de qué operarse basados en el precio: «muchas personas llegan a mi consultorio en la búsqueda de alguna cirugía pero sin saber qué quieren mejorar», explicó a Nuevas Letras.

Ambos doctores afirman que este campo de la estética está cada vez más avanzado. En algunos casos incluso no es necesario llegar al quirófano para reducir arrugas o lograr una apariencia más joven. Ellos lo atribuyen a la aplicación de técnicas novedosas de medicina estética poco invasivas, que no tienen que ver con las cirugías plásticas, sino con prácticas alternativas, como los rellenos, y otras: «en Argentina, hay muchos cirujanos plásticos que están trabajando las cirugías estéticas, porque es lo que pide el mercado», diferenció Sánchez Cruzado.

Por su parte Veliz también aclaró al respecto: «han llegado este campo otros procedimientos que han hecho que se retarden las cirugías como es el caso de la mesoterapia, el drenaje linfático y el uso de cremas para retardar el envejecimiento facial».

Las más solicitadas son las cirugías de contorno corporal, como la lipoescultura. «En todos lados, lo más frecuente es la cirugía de nariz y en Río Grande ocupa el cuarto lugar -comenta el doctor Sánchez Cruzado- el primer lugar lo ocupan la lipoaspiración y la cirugía de aumento de mamas, con prótesis. Les siguen las correcciones de arrugas, pómulos y párpados. Orejas en tercer lugar, y recién entra la nariz».

- 420.000 cirugías estéticas se realizan al año en Argentina.

- El índice de mortandad, es de uno por cada 100.000 pacientes operados.

- De cien pacientes operados al año en Río Grande, 60 son aumento de mamas, 38 lipectomías, 11 narices y el resto orejas y párpados.

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