Van a por Alberto Ruiz Gallardón. El faesístico Tomás Cuesta –quien periodísticamente se mueve entre Federico Jiménez Losantos y José María Aznar- publicó ayer domingo en La Razón un ataque en toda regla contra el actual alcalde de Madrid. Esta vez la jauría mediática del PP parece que va más en serio que en anteriores ocasiones a la hora de descalificar a Gallardón. No lo soportan e ni se molestan ya en disimular su odio contra el disidente. La boda de los homosexuales celebrada por él en el Ayuntamiento madrileño puede costarle muy cara a Gallardón.

Antonio Burgos en ABC caracoleaba como siempre, al estilo de los bufones de las cortes renacentistas. Aludía con mala baba al suegro de Gallardón, “el fidelísimo a sus banderas don José Utrera Molina”. El tal Tomás Cuesta fue mucho más lejos. Señalaba, a propósito de la boda mencionada que “esa adhesión sin quiebras ni fisuras que ha generado el alcalde de Madrid entre los cantamañanas de la izquierda es la demostración palmaria y fehaciente de que no es ni siquiera un impostor; como mucho, un camelo”.

Añadía Cuesta: “Resulta comprensible (…) que un personaje que lleva la carcundia incrustada en el hondón del ADN pretenda desprenderse del tufo familiar, los gritos de rigor y la camisa vieja”. Otro mensaje referido a Utrera Molina y, por lo demás, al entorno familiar de Gallardón. Remate con reflexión perversa: “Al margen de la tentación totalitaria, que acaba enseñando la pata enharinada cuando menos te lo esperas, hay un lugar común donde se ayuntan y confunden el izquierdismo romo y la reacción genética. En ese punto, en el que no cuentan los principios, es donde cortan el bacalao los ambidiestros. Aquellos que, según ande el mercado, unas veces están en alquiler y otras en venta”.

Gallardón, pues, se encontraría en el trance de escoger entre el alquiler o la venta. Un oportunista sin convicciones. Así lo presentan algunos de los voceros de Aznar, como el citado comentarista de La Razón, tertuliano de la COPE y articulista de Libertad Digital. La escisión en la derecha se olfatea sin excesivo esfuerzo. La connivencia entre los conservadores moderados y la extrema derecha más o menos embellecida por cierta cirugía estética ha rebasado los límites de la tensión controlada. El gesto de Gallardón oficiando la boda gay dinamitó la estrategia de la derecha contra la legislación al respecto de Rodríguez Zapatero. Ahora intentan dinamitarlo a él. ¿Se dan cuenta estos fanáticos que el PP se está jugando la Alcaldía de Madrid? No hay mal que por bien no venga.

segun tu teoria. . el guadacoches de mi barrio con seis tecnicos sería ministro de industria, de fomento, y de justicia. pensad en lo que decis. . . por favor!!

Si tuviera la carrera de abogado como la mayoria de los politicos lo haria mejor en su trabajo en Industria. Aparte de eso ser Ministro es un cargo politico y apenas se toman decisiones tecnicas. Para eso estan los tecnicos.

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