Cirugía Plástica y Reparadora.
Especial CURSOS de VERANO 2006: un tanto más en la carrera...
Justo es reconocer a la el mérito de ser la institución española pionera en la organización de un programa académico de verano. De hecho, ofrecer este tipo de formación complementaria -concretamente cursos de lengua y literatura española- a un público universitario eminentemente internacional fue uno de sus objetivos fundacionales, allá en el año 1932. Desde esa fecha y hasta día de hoy, ha sido el singular Palacio de la Magdalena en Santander la sede central de la institución, si bien numerosas sedes en diferentes provincias se han ido incorporando en todo este tiempo.
Ha llovido mucho desde ese primer año. La oferta ha crecido exponencialmente, tanto en número como en variedad. Sigue intacto, sin embargo, el espíritu que impulsa las actividades académicas de verano, tal es crear un espacio de encuentro de ideas y opiniones en todos los aspectos que atañen a la sociedad, la cultura y los pueblos. Política, economía, salud, ciencia, arte, incluso deporte o fútbol, son de ese modo temas a analizar para que, de una manera rigurosa, crítica y honesta, docentes, estudiantes, profesionales, ciudadanos en general, encuentren la oportunidad de aprender y compartir conocimientos y, en definitiva, contribuir al progreso intelectual de personas, colectivos y países.
Claro que en el aspecto individual de lo que se trata, básicamente, es de alcanzar un mejor conocimiento sobre los temas que importan a la persona y, por ello, casi siempre también para la mejora académica y profesional. Las calificaciones pierden en verano el lugar prioritario que sí merecía en otros ámbitos académicos. Cuando nada hay que demostrar ante un ‘juez', el saber por el puro placer de saber es, nada más y nada menos, que el verdadero acicate. Quizá sea un poco exagerado, aún siendo cierto para muchos, pues también son multitud los que persiguen objetivos más convencionales al apuntarse a este tipo de actividades. Sea como sea, un enfoque académico del verano siempre tendrá su recompensa.
Más de 4.000 sin duda, aunque podría estar cerca de los 5.000. Dar una cifra exacta de los cursos que en total se imparten en nuestro país se antoja una complicadísima misión. Si la cantidad de universidades y otras instituciones públicas que organizan este tipo de programas es ingente, no menos abultada es la cuenta de centros y escuelas privadas que se han unido estos últimos años.
Siendo el placer uno de sus principales estímulos, no extraña que las escuelas de verano busquen emplazar sus sedes en lugares especialmente significados por su belleza o por valor histórico. Y en esto hay que decir que España es un país muy afortunado, como loable es el esfuerzo que hacen instituciones y gobiernos locales por albergar los programas estivales en tales escenarios. El ya citado Palacio de la Magdalena, sede de la UIMP; el Monasterio de la Cartuja, una de las sedes de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía; el Palacio de Miramar en San Sebastián, sede de los XXV Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco; San Lorenzo de El Escorial, localidad sede de verano de la Universidad Complutense; o Salamanca, ciudad universitaria por excelencia que también durante el verano alberga numerosos programas en varios de sus edificios históricos más representativos; son sólo algunos ejemplos de este atractivo especial que ofrece España a estudiantes nacionales o extranjeros.
2006 también ha visto crecer el número de sedes, sobre todo por parte de universidades públicas debido a compromisos de índole local. El caso es que muchos pueblos ven en este tipo de actividades un revulsivo para promocionarse como destino cultural y turístico, de ahí que presionen a las universidades de su región o provincia. Un total de 11 sedes reúne la oferta estival de la Universidad de Cantabria por toda la provincia, tras incorporarse este año la localidad de Medio Cudeyo. Asimismo, la Universidad de Oviedo tiene distribuidos los 130 cursos de esta edición en 17 sedes en toda la provincia. Dado el amplio colectivo matriculado en la UNED, para su oferta estival repite este año las 23 sedes, dando una particular relevancia a sus cursos en 6 instituciones penitenciarias del país. También la demanda por la ‘descentralización' gana la batalla en Castilla y León donde la recién creada programa que pone en común la oferta de todas las universidades de verano de dicha comunidad, incluye actividades académicas en todas sus provincias.
Reconocer la riqueza cultural de los pueblos y localidades de España, pero también los cursos de verano cumplen con el objetivo de profundizar en cuestiones del más alto interés nacional e internacional. Asuntos tan en el candelero como la cirugía estética, el precio de la vivienda, la reforma estatutaria, la globalización, la violencia doméstica, el terrorismo islámico, u otros más específicos como la reforma contable, la mediación escolar o la nueva ley de dependencia, atraerán el interés entre personas de muy diversa procedencia, y muy en particular propiciará la concurrencia de los medios de comunicación nacionales y locales interesados en transmitir la opinión de los máximos expertos y sus protagonistas.
Por supuesto, como todos los años, diferentes conmemoraciones jalonarán el período estival. Una efeméride como el 250 aniversario del nacimiento de Mozart bien merece la atención de un veteranísimo programa como los Cursos Internacionales Manuel de Falla de Granada, homenaje al que también se suma la Quincena Musical de Donostia-San Sebastián. Pero es también merecido recordar otras insignes figuras que precisamente tienen en 2006 una fecha señalada: será el centenario del escritor Francisco de Ayala al que rendirá homenaje la Universidad Internacional Menéndez Pelayo; también será el centenario del premio Nobel de Ramón y Cajal; los 75 años de la República; los 50 años de la televisión en España; los 125 años del nacimiento de Picasso al tiempo que los 25 de la llegada del Guernica a España (la Complutense organiza un curso en el Museo del Prado); así como los 20 años de la muerte de Jorge Luís Borges; por citar los muy destacados.
El carácter internacional es un elemento muy potenciado por la mayoría de escuelas de verano. No en vano, los extranjeros conforman en estas fechas un colectivo particularmente activo y además numeroso. Aparte de difundir una visión positiva y realista de nuestro país, la afluencia creciente de personas de otros países constituye en ciudades como Salamanca, Madrid, Santiago o Barcelona, una importantísima fuente de ingresos para instituciones y particulares. Alumnos, docentes, expertos y prestigiosas figuras de todos los rincones del planeta brindan con su visita, entre otras ventajas, la oportunidad de afrontar problemáticas complejas desde puntos de vista diferentes al de los españoles. Acoger a los extranjeros con la mejor predisposición, es una manera eficaz de darse a conocer a nivel internacional.
La Universidad del País Vasco puede considerarse, en este sentido, una de las instituciones que más decididamente ha apostado dar al verano académico un enfoque multilingüe, aglutinando una oferta estival con algunos cursos en inglés. La es otra de esas instituciones que no parece dispuesta a perder el tren del bilingüismo y sin más dilación ha lanzado este año el ‘Summer Business Program' que impartirá colaboración con la Universidad de Missouri-Columbia. El propósito de que los alumnos adquieran la cualificación para el desempeño de su labor en el mundo de los negocios. Además, este programa contempla la concesión de seis créditos de libre elección que servirá para ampliar el currículo académico de los participantes.
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