Mónica Estarreado (Madrid, 1975) interpreta en la serie que emite Tele 5 a Cayetana, la mujer que le hubiera gustado ser a la protagonista: guapa, inteligente y novia del hombre con quien sueña Bea. Estarreado conoce bien la tiranía de la belleza ya que durante años pisó las principales pasarelas del mundo mientras trabajaba como modelo. Mujer formada como bailarina, la interpretación llegó por azar, pero se sintió atrapada en este oficio, se enamoró de él y no quiso perder este tren. La serie El súper fue su escuela y pronto el cine llamó a su puerta con una recordada película, En la ciudad sin límites, de Antonio Hernández. La actriz madrileña reflexiona sobre la belleza, en una sociedad que se rinde en exceso al culto al cuerpo.

- Claro, si dijera lo contrario mentiría. La belleza es una carta de presentación que te abre puertas, aunque luego tienes que demostrar que eres algo más que una persona de físico agradable.

- No sabe lo que es sentirse 'patito feo' en la vida, como Bea ...

- Siempre hay un momento de la vida en que todos nos sentimos patito feo. Pero el físico no tiene nada que ver con lo que uno tiene en la cabeza. Hay gente guapa que luego en su corazón no se siente así. Pero si he de ser sincera, es verdad que el físico me ha ayudado en lo personal y en lo profesional.

- Además, vivimos en una sociedad en la que se rinde culto a la estética, a la belleza...

- Me parece bien, pero sin llegar a pasarse, que eso no se convierta en el único motivo de tu vida ni la prioridad. Hay cosas más importantes que la belleza, aunque al ser humano nos apasionen las cosas bonitas. Yo no soy una mujer coqueta, ni estoy preocupada por cómo me ven.

- Los gimnasios, las clínicas de cirugía están llenos de personas que quieren mejorar su cuerpo o su rostro...

- Vivimos en una sociedad machista, fundamentalmente, en la que hay más exigencia de belleza para las mujeres. Yo tengo 30 años y ya oigo la broma de «Ay, que ya van 30!». Incluso las propias mujeres nos dejamos llevar por ese machismo, porque a los hombres no se les mide igual por la edad o por su físico. De momento, no he pasado por el quirófano, pero es verdad que me dedico a una profesión que exige estar lo mejor posible y no sé si me decidiría llegado el momento. Y no me parece mal que alguien se opere por un complejo de nariz u otro rasgo exagerado, pero veo a niñas a quienes sus papás les regalan una operación de pecho por sacar buenas notas. Se saca todo de contexto.

- Usted trabajó durante algún tiempo como modelo. Conocerá mejor las exigencias estéticas que se imponen...

- Sí, he estado con modelos, chicas muy altas, de huesos grandes, que adelgazan hasta el extremo para parecer menos aparatosas. Yo tengo la suerte de tener una estructura corporal estrecha y me puedo permitir comer mucho. Ahí es donde me siento agraciada porque en mi vida he hecho una dieta, tengo esa suerte. Pero he visto como en la agencia Elite, en desfiles internacionales, han roto contratos con chicas por engordar tres centímetros.

- Para viajar y porque se ganaba mucho dinero, pero mi vida y mi carrera estaba en otro lado. Yo me preparé para bailar, siempre he bailado, y desde este mundo me ofrecieron un papel como actriz en televisión. Me gustó y enseguida me ofrecieron trabajar en El súper, que fue una escuela maravillosa. Ahora adoro esta profesión y no la dejaría por nada. No soy excesivamente ambiciosa, porque no me quita el sueño llegar a Hollywood y no me gusta la popularidad.

- El cine le ha abierto una puerta con 'En la ciudad sin límites'. ¿Le gustaría seguir por ese camino?

- Me encanta hacer cine, pero la tele es una droga, muy excitante, te ocupa más tiempo y creas familia entre sus compañeros.

- ¿Qué tiene que ver con su personaje en la serie, la rival de Bea?

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