No habla, sólo hace gestos y se ríe. Su comportamiento ha cambiado en los últimos días. De eso están conscientes los médicos que la trataron. Ahora Elsa Vásconez luce un rostro distinto. La ambateña, de 60 años, es la primera ecuatoriana en recibir un implante maxilofacial en el Ecuador.

Esta cirugía se define médicamente como una especialidad odontológica que trata, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades de los tejidos blandos y duros de la boca y la cara.

En el caso de esta ecuatoriana, por medio de una prótesis, se logró cubrir la parte izquierda de su rostro deteriorado a causa un tumor canceroso.

Lo mismo sucedía con el paladar, pero el viernes último también recibió una prótesis. El cirujano maxilofacial de la Universidad de Sao Paulo de Brasil, Paulo Saad, estuvo al frente de la operación: “Con la última cirugía se busca que la paciente tenga un mejor pronunciamiento”.

El problema para Vásconez empezó hace tres años y medio, cuando se le detectó un tumor canceroso en el paladar izquierdo.

Su hija, Lorena Vásconez, aún recuerda el avance de esta enfermedad: “Fue muy rápido y de inmediato comprometió hasta una parte del cerebro”.

Frente a este problema, la paciente fue trasladada a Miami-Estados Unidos, donde se le extirpó el tumor, se frenó el avance del cáncer, pero también se extirpó el ojo izquierdo y una parte de la cara se deterioró por esta dolencia.

Para realizar el implante maxilofacial los médicos reconstruyeron, a través del método digital, todo su rostro. Esto permitió que el trabajo tenga un éxito del 99,9 por ciento, según los galenos.

El director del Instituto de Posgrado de la Facultad de Odontología de la Universidad Central del Ecuador, doctor Edison López, siguió de cerca el procedimiento.

“Es un avance importante para la universidad y para el país, porque hasta el momento en ningún hospital se había desarrollado similar operación”.

Lorena Vásconez recorrió junto a su madre la mayoría de hospitales públicos y privados del país, pero “en ninguno hubo esperanzas para que se reconstruyera la parte afacetada”.

Los galenos confían en que con las dos intervenciones la paciente pueda alimentarse bien y mejore su estética.

“Hasta ahora -viernes- todo ha salido bien, sin ningún problema”, dijo su hija.

La operación no costó nada. Todo se subvencionó con apoyo de médicos y empresas extranjeras. Pero en el mercado el precio de la cirugía puede llegar incluso a 10 000 dólares.

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