Las capacidades ópticas de nuestros ojos, cuando son normales, permiten que la imagen de un objeto situado a más de 6 metros, se proyecte sin problemas sobre la retina. El rayo de luz que llega al ojo es enfocado, gracias a la acción de la córnea y del cristalino, sobre una parte de la retina que es la que mejor ve y que se llama mácula. Esta capacidad de poner la imagen de un objeto, situado en el infinito, sobre la mácula sin que participe la acomodación es la que caracteriza al ojo normal, es decir al ojo técnicamente llamado emétrope (con la medida). Cuando el ojo no tiene esta capacidad porque pone la imagen por delante o por detrás de la retina, se ve mal y se le denomina ojo amétrope (sin la medida).

Conforme un objeto se va acercando al ojo, para poder verlo bien interviene la acomodación. El poder refractivo del cristalino aumenta y esto hace que la imagen siga formándose en la retina. Esto se llama acomodación y se incrementa conforme más acercamos el objeto al ojo. A partir de los 40 años, el poder de acomodación disminuye y aparece lo que llamamos vista cansada, técnicamente denominada presbicia o presbiopía, es decir, que el ojo con la edad se hace presbíope; entonces se comienza a alejar del ojo el objeto para poder verlo y hacen falta gafas de cerca.

El ojo del miope no es un ojo normal (emétrope), sino que su estructura, esquematizando mucho, se correspondería con la de un ojo demasiado largo. Esto hace que la imagen se forme por delante de la retina. Con este problema visual los objetos cercanos se ven claramente, pero los lejanos se ven borrosos. Para llevar la imagen a la mácula, en la retina, hay que utilizar un cristal corrector, es decir una lente negativa, con una potencia proporcional al grado de miopía.

La miopía, generalmente, se desarrolla en la época escolar y se suele estabilizar hacia los 20 años. Hasta entonces puede desarrollarse muy rápidamente y requerir frecuentes cambios de graduación de las gafas o lentillas. Afecta por igual a los hombres y a las mujeres y hay una clara predisposición familiar.

Las gafas tienen la ventaja de que no tienen ningún efecto directo sobre el ojo, mientras que tienen las desventajas de la estética, los deportes, la profesión, los baños, etc. Las lentillas tienen la ventaja de que producen una mejor corrección del defecto visual, la estética, los deportes, etc. mientras que tiene las desventajas de que puede aparecer intolerancia a las mismas, úlceras corneales e infecciones en ocasiones graves; para utilizar las lentillas es muy importante una higiene adecuada.

–Miopía congénita. Es una miopía de nacimiento que se debe a un error al momento de la formación del ojo (es decir, un defecto visual que se tiene incluso antes de tener cualquier contacto con la luz exterior), debe de tratarse cuanto antes.

–Miopía patológica. Se debe a un factor genético en el cual se presenta un crecimiento anormal del ojo, asociado con ciertos cambios degenerativos en su estructura. Una de las características de este trastorno es la poca mejoría en la agudeza visual a pesar del uso de anteojos graduados.

–Miopía de índice. Trastorno que se asocia a ciertos cambios en la densidad de los medios y estructuras oculares. Al cambiar la densidad, el índice de refracción puede variar y por tanto, también varía la potencia del sistema óptico.

–Miopía nocturna. Aparece en condiciones de baja iluminación ambiental, afectando a personas miopes y no miopes. El ojo tiene dificultades para detectar pequeños detalles, así que la pupila se dilata buscando recoger más luz; debido a esto, su diámetro aumenta y evidencia el exceso de curvatura que posee el sistema ocular.

–Falsa miopía. Consiste en un bloqueo, en ocasiones transitorio, del mecanismo de acomodación ocular que se denomina espasmo de acomodación o miopía hipertónica, el cual no debe de confundirse con una miopía estable.

–Miopía instrumental. Trastorno frecuente que se presenta en personas que trabajan constantemente con microscopios; no se debe a un estímulo real, sino a una sensación de proximidad de los objetos. El ojo se acostumbra al tipo de visión que ofrece este instrumento, por tanto, al cambiar de actividad, el trastorno tarda un tiempo en desaparecer.

Al contrario que en el caso anterior, la hipermetropía se debe a que el ojo es demasiado corto o a que su poder de enfoque es demasiado débil. Así, la imagen del objeto se forma por detrás de la mácula. En este caso el hipermétrope procura llevar la imagen a su lugar mediante un esfuerzo de acomodación, sobre todo para ver de cerca. Por ello procura alejar los objetos que mira.

La hipermetropía se puede presentar de diversas formas: visión borrosa de objetos cercanos, fatiga ocular, dolor ocular, dolor de cabeza al leer, estrabismo (ojos cruzados) en niños.

Ya que la hipermetropía es debida a un ojo más corto de lo normal, generalmente los niños son quienes mas presentan hipermetropía. Ya que el ojo del niño está en pleno desarrollo, la falta de foco adecuado puede afectar el desarrollo de la retina, conduciendo a la pérdida de visión irreversible debida a ambliopía. La hipermetropía no corregida también puede producir desviación de los ojos. A medida que el niño crece (y sus ojos) se reduce el grado de hipermetropía. Al llegar a la adolescencia se detiene el crecimiento y si todavía existe algún grado de hipermetropía, seguramente permanecerá así durante toda la vida. La cantidad de adultos hipermétropes es menor que la cantidad de niños con esta condición, pero es en todo caso considerable.

Se han diseñado varias formas de corregirla. Entre estas se cuentan las gafas, lentes de contacto y la cirugía refractiva. En todos los casos lo que se logra es desviar el trayecto de los rayos de luz para que la imagen se enfoquen adecuadamente sobre la retina.

Las gafas permiten buena visión mientras se estén utilizando. Tienen la limitación de que a medida que la hipermetropía es mayor los cristales se hacen mas pesados, mas gruesos y distorsionan la imagen. Las gafas no cubren todo el campo visual (por fuera del marco de la montura hay visión borrosa) y para algunas personas son estéticamente desagradables. Son una buena forma de corregir la hipermetropía en los niños o la hipermetropía leve en los adultos.

Las lentes de contacto permiten corregir la visión en todo el campo visual. Requieren disciplina y dedicación por parte del usuario ya que deben ser limpiadas y adecuadamente almacenadas diariamente, salvo que se utilicen desechables de uso diario. Permiten la corrección de la hipermetropía moderada y alta.

La cirugía refractiva permite corregir la visión en todo el campo visual sin necesidad de colocar objetos extraños sobre la cornea. Una vez se realiza no se depende de gafas o lentes de contacto para tener una visión adecuada. No es un procedimiento obligatorio en casi ningún caso sino más bien una alternativa para la corrección definitiva de la hipermetropía, en personas que no puedan utilizar gafas ni lentes de contacto. Permite la corrección de la hipermetropía leve, moderada y alta.

Para corregirla se utiliza una lente positiva con una potencia proporcional al grado de hipermetropía.

Normalmente el ojo estigmático (normal), de un punto luminoso situado en el espacio da una imagen que es un punto, cuando esto no sucede, el ojo es astigmático. El astigmatismo es el resultado de que los diferentes dióptrios oculares (córnea, cristalino) no son esféricos, sino que presentan radios de curvatura diferentes. Esto sucede sobre todo en la córnea.

Para corregir el astigmatismo se utiliza una lente cilíndrica, positiva o negativa según el caso, con una potencia proporcional al grado de astigmatismo.

La afaquia se debe a la completa extracción quirúrgica del cristalino, lo que priva al ojo de una lente convergente de 13 dioptrías.

Esta situación cada día es más rara, pues salvo en casos excepcionales, para operar de cataratas no se extrae todo el cristalino y en su interior se aloja una pequeña lente.

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