Cirugía Plástica y Reparadora.
ESCLAVOS DEL ESPEJO...
La entrada del verano es una época difícil para quienes dependen demasiado de su aspecto físico y tienen al espejo como un referente que les esclaviza.
No, no me refiero sólo a jovencitas anoréxicas, capaces de los más absurdos sacrificios para asemejar su apariencia física a los modelos estéticos que la sociedad propugna y que la publicidad y ciertos programas difunden con excesiva e irresponsable liberalidad. Quien más, quien menos, adora su imagen, al compás de un reflejo social que nos obliga a depender de nuestro aspecto: es decir, a condicionar nuestra propia autoestima a la opinión ajena. Por desgracia, el masivo análisis superficial, que se detiene en la epidermis, resulta más valorado que el aprecio de quienes realmente nos estiman y respetan por lo que somos y no por lo que parecemos.
Cirugía estética y tratamientos de belleza se imponen para permitirnos lucir una esbelta figura en la playa, una playa que también es el destino de muchas pateras en las que viajan inmigrantes atraídos por el sueño dorado de la opulencia. Pocos les tenderán una mano, porque las tienen ocupadas con una crema de belleza y un vidrio azogado.
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