De París a Santiago los estudiantes secundarios se movilizan, ahí donde los actores sociales parecen haber abandonado la escena al conformismo y los poderes constituidos, a la hegemonía del sistema financiero internacional, de las multinacionales obscuras que multiplican sus beneficios año a año y evaden cada vez más impuestos en todos los países en que operan, al interés conjugado de las oligarquías criollas y del Departamento de Estado, más ocupado hoy por el Medio Oriente, el despertar de los gigantes asiáticos, que por un patio trasero que ya no le causa ni problemas estratégicos ni le despierta el apetito ni la calentura de antaño con La Habana a sus pies.

Pero la juventud se pasa con los años y la savia nueva vertida en odres viejos, pierde su frescura y se confunde con los viejos brevajes de siempre. Mientras Santiago y el sur se hunden en el frío moderado del invierno austral, pero invierno al fin, del hemisferio, los mentados pingüinos que recorrieron miles de kilómetros a través de fibras ópticas por el planisferio, tocaron fondo. Se acabó la agitación, antes de haber parido un mayo digno de ese nombre, no fue ese mayo otoñal la primavera esperada. Quedó enlatado en una comisión aquello que fue un vislumbre del primer movimiento social digno de ese nombre de los últimos 16 años, por el carácter general de las reivindicaciones expresadas, especialmente aquella concerniente al derecho a la educación, terminó siendo eso: un vislumbre, aplacado con unos pocos pesos del chorreo del cobre.

¿Qué hacer con tanto dólar, colocarlos en el extranjero para salvar el modelo exportador y el alza del peso? ¡Por favor señores! Un poco de vergüenza. Finalmente la única idea de genio del nonagenario dictador nos ha dejado margen de maniobra que los pingüinos comenzaron a explotar. Los Chicago, Villa Grimaldi, la LOCE, el sistema binominal, los uniformes escolares y la prohibición de legislar sobre el aborto son un paquete sólido. Todo va junto, cohesionado e inmaculado, con la santa bendición de cada votante inscrito y de cada joven irresponsable no inscrito.

Maravilloso Chile. ¿Qué idea? El 10% reservado. Los brillantes economistas concertacionistas que querían privatizar Codelco a comienzo de los '90 se morderán hoy sus lenguas por no haber actuado con más premura y haberse ido de lengua. Un Estado pudiente, sin impuestos siquiera, cambiar el modelo, romper el cerco. Algo se les escapó a los asalariados del gran capital. Se habla o se actúa, decía el Mamo en la cúspide de su poder omnímodo. Y si Eyzaguirre canta cuando deja el ministerio y se muestra abierto y cool, como ministro ortodoxo legó cuentas ordenadas en el orden neoliberal. ¿Son los economistas buenas personas? ¿Nuestros economistas? Sí, el sistema puede ser puesto en jaque cuando hay tanto por distribuir. Lo mostraron los secundarios, pero se quedaron cortos y se los tragaron con zapatos a los pingüinos descalzos.

Despierten sindicatos, partidos de izquierda, estudiantes universitarios, pobladores y artistas, ciudadanos y ciudadanas que ahora vienen las batallas de los grandes. Los niños a sus libros. ¿Oyeron hablar de la reforma del binominal? Para que la única pregunta que quepa hacerse en relación a esta reforma gatoparda no sea: ¿cuán cosmética será la reforma, simple maquillaje o cirugía estética? “A la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo, anunciando que vivimos y anunciamos algo nuevo...”, decía el poeta español durante la efímera República, antes de rendir pleitesía al monarca instalado por el caudillo ibérico.

Los estudiantes se tomaron los liceos, habría que tomarse las calles para estar a la altura, y llegarán los provocadores de siempre, y los partidos sensatos llamarán a la sensata moderación, de siempre. Claro es más fácil calentar la platea con boletos de micro que con principios abstractos. ¿Cómo hacerlos sexis, los principios abstractos de libertad para todos y equidad? Sed valientes e imaginativos, movilizaos, habría dicho Juan Pablo II desde el balcón de la plaza aquella, pero murió. El de ahora no se mete en política aunque a Auschwitz se dirigió a pedir perdón por el pasado nazi de su patria y el suyo propio en las juventudes nacional-socialistas, aunque ahora es bueno, porque se arrepintió y los alemanes amnésicos ni hablar quisieron del asunto, mientras reclutaban señoritas para la juerga. Pedid perdón y de yapa devolvednos el derecho a voto al exilio, que lo merecemos, llevamos la patria en el corazón, incluso aquellos para quienes la mejor manera de ejercer la nacionalidad ha sido renunciar a la patria querida.

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