Cirugía Plástica y Reparadora.
Muchas mujeres acuden a la cirugía plástica genital para ......
MAUREN BELKI RAMÍREZ, más conocida como Marbelle, no tiene ningún reparo en reconocer que se ha sometido a varias cirugías plásticas para devolverle a su figura la lozanía de la juventud. La última de ellas fue una lipoescultura y una corrección del busto. Ya entrados en gastos, un periodista le preguntó si se le mediría, por el mismo método, a recuperar la virginidad. "Claro –contestó–. ¿Por qué no?".
Como ella, muchas mujeres estarían dispuestas a valerse de la ciencia médica para dar un paso atrás y recuperar aquello que quizá perdieron con quien no debían. Esta excentricidad es posible gracias a la vaginoplastia, una práctica quirúrgica que ha empezado a tomar auge en Colombia y cuyo principal objetivo es mejorar la vida sexual de la pareja y lograr que la mujer se sienta a gusto con sus partes íntimas. "Lo que se hace es arreglar estéticamente los genitales femeninos para que la paciente se sienta más tranquila, segura y satisfecha a la hora de tener una relación sexual", explica Manuel Sevillano, cirujano plástico de la Universidad de Guadalajara.
En el caso de la recuperación de la virginidad, el resultado sería similar a remendar un huevo quebrado. La técnica, llamada himenoplastia, es sencilla: consiste en tomar los dos pequeños colgajos que quedaron al romper el himen y suturarlos en la mitad con el ánimo de que, cuando las mujeres tengan su segundo debut, esos colgajos se rompan y sangren un poco.
Aunque ya es una práctica normal en el país, algunos especialistas no lo aconsejan demasiado. Uno de ellos es Felipe Coiffman, profesor de cirugía plástica de la Universidad Nacional de Colombia: "Los médicos tratamos de desanimar a las pacientes que buscan una reconstrucción del himen porque la virginidad está en la mente y no entre las piernas".
Sin embargo, para muchas mujeres la virginidad física es la mejor prueba de amor que pueden ofrecer a su pareja. "Una hora en el quirófano, anestesia local y dos meses de recuperación valen la pena porque vuelves a ser virgen –opina Claudia Páez-–. Yo perdí la virginidad muy joven y con alguien a quien no amaba. Hoy, nueve años después, me enamoré de verdad y quiero regalarle mi virginidad a mi pareja aunque suene cursi".
Pero la vaginoplastia no existe sólo para satisfacer a vírgenes melancólicas. También es una tabla de salvación para las mujeres que han perdido el tono muscular de la vagina después de dos o más partos. "Puede suceder que la vagina se ensanche demasiado y el músculo constrictor pierda fuerza y tonicidad –afirma el doctor Coiffman–, de manera que la pareja se queja de que ni él ni ella sienten el mismo placer".
En este caso, la intervención adecuada es la perineoplastia o estrechamiento vaginal. La operación consiste en resecar un poco de mucosa, encoger el músculo, hacer un corte en las paredes laterales de la vagina, quitar una franja de tejido y unir los bordes para devolverle a la vagina su estrechez natural. Los médicos recomiendan hacerla después del último parto. La cirugía mejora eficazmente el tono muscular, la elasticidad y el control de la vagina: disminuye el diámetro interno y externo del canal vaginal, lo cual no sólo produce mayor placer, sino mayor sensualidad al cuerpo perineal.
En principio, esta cirugía estaba destinada a pacientes que sufrían de incontinencia urinaria leve al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio. Pero con el tiempo muchas pacientes reportaron que, además de aliviar su incontinencia, les iba mejor en el sexo.
Por último, hay mujeres que se sienten incómodas porque sus labios menores son muy grandes y cuelgan de manera poco estética, lo cual afecta su autoestima y su vida sexual. "Lo único que desean es tener relaciones con la luz apagada y sin juegos previos", afirma Sevillano. Por medio de la labioplastia reductora o ninfoplastia, los cirujanos resecan la parte sobrante de los labios menores los dejan de tamaño normal. El caso contrario es la labioplastia de aumento, que consiste en inyectar grasa a los labios mayores para que obtengan una apariencia más juvenil.
Los expertos recomiendan que después de practicarse alguna de estas operaciones estéticas, las mujeres se cuiden por medio de duchas vaginales con algún antiséptico sencillo, se abstengan de relaciones sexuales por al menos dos meses después de efectuado el procedimiento. En algunos casos, es necesario que se coloquen dilatadores (especies de prótesis en forma de pene) dentro de la cavidad vaginal para evitar que los injertos se cierren.
Cualquiera de estas cirugías buscan un solo objetivo: devolverle a las pacientes la confianza para que gocen de su sexualidad sin complejos. Y si la medicina pone su grano de arena para superarlos, cada día más mujeres están dispuestas a utilizarla.
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