Cirugía Plástica y Reparadora.
Los orientales «abren sus ojos» en España a golpe de bisturí...
Madrid- El intento por integrarse llevado al extremo pasa por el quirófano. La «occidentalización» se ha impuesto y con ella los ojos grandes, esos rasgos que los niños asiáticos ven en las vallas publicitarias y en la televisión. La demanda de las operaciones estéticas para transformar los rasgos se ha incrementado en España un 80 por ciento en los últimos cinco años. Y no parece que vaya a estancarse. José María Díaz Torres, presidente de la Sociedad Española de Anaplastología -un tipo de cirugía estética centrada en intervenciones de cara-, practica aproximadamente cien operaciones de este tipo cada año. «Les gusta tener ojeras, verse con una especie de surco y un pliegue en el párpado», apunta. El especialista asegura que esta práctica no es nueva, aunque sí es cierto que desde que se ha incrementado el número de asiáticos que viven en nuestro país ha tenido lugar un repunte importante.
Quienes también lo han notado han sido los oftalmólogos. Andrés Laiseca, miembro de la Sociedad Española de Cirugía Ocular y Orbitaria, afirma que en su consulta trata a diez pacientes anualmente. «No son muchos, pero si se tiene en cuenta que hace dos años nadie pedía este tipo de operación, el incremento es significativo», apunta. La intervención más solicitada es la del pliegue palpebral superior. Se trata de practicar una incisión con láser en la piel y tejido celular subcutáneo para formar el nuevo pliegue en el párpado. En media hora, el paciente puede salir con sus «nuevos y grandes ojos», después claro está, de haber desembolsado en la clínica privada unos 2.000 euros.
A pesar de que con esta intervención los resultados ya son notables, el 20 por ciento de los pacientes pide además que se le modifique la forma de la hendidura. «Lo demandan menos porque queda una pequeña cicatriz que apenas se nota, pero que a algunos les da miedo por estética», especifica Laiseca. En este caso, el precio sube hasta los 4.000 euros.
Yang está casada con un español y cuando lo llevó a su país para presentarlo a su familia fue todo un espectáculo. «No paraban de mirarle los ojos y decirme al oído lo guapo que era. Están realmente obsesionados». Xung tampoco se sometería nunca a una operación de este tipo. «Cuando tenga un hijo, no quiero que me mire de forma distinta. Si le digo que es el niño más bonito, él no me entendería si yo he hecho todo lo posible para no parecer china», puntualiza.
En Japón la obsesión es la misma o mayor. En este país existen incluso páginas en internet que explican cómo conseguir «de forma casera» que los ojos sean más grandes. Ponerse algunas gotas de pegamento en el párpado es uno de los «trucos». Duran apenas tres horas, pero es lo suficiente para llamar la atención en una noche de fiesta. Y es que el entusiasmo por querer «adaptarse al mundo occidental» atrapa a adolescentes cada vez más pequeños.
¿Quién opera? A las consultas españolas de especialistas en cirugía estética llegan jóvenes de entre 18 y 30 años. El doctor Díaz Torres asegura que vienen solos o acompañados de intérpretes. Muy pocos o casi ninguno con los padres. «Son más independientes que los españoles», asegura. Sin embargo, el perfil trazado por los oftalmólogos es totalmente distinto. Las edades rondan entre los 30 y 50 años. ¿Por qué tanta diferencia? y, sobre todo, ¿quién debe realizar este tipo de operaciones: expertos en estética o en Oftalmología?
La presidenta de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Ocular y Orbitaria, Consuelo Prada Sánchez, contesta que debe ser «cualquier profesional que esté especializado en esta intervención». «No tengo ningún inconveniente en que lo hagan por vía de la cirugía estética si los médicos conocen a la perfección el ojo, ya que el párpado es una zona muy delicada», puntualiza.
Por su parte, José Manuel Pérez Macías, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Estética y Reparadora (Secpre), asegura que «son los cirujanos plásticos los que desde siempre se han dedicado a esto, mientras que para los oftalmólogos, la estética no pertenece, por lo general, a su campo central de actuación». Sin embargo, el doctor Laiseca no comparte por completo esta opinión y apunta que en este tipo de operación lo más importante no es sólo la estética, sino que en el ojo no aparezcan complicaciones posteriores. «Hemos tenido que corregir muchos casos en los que vienen pacientes a los que no les han dejado bien y tienen dificultades para cerrar el párpado», asegura.
Pero los chinos y japoneses no son los únicos que se operan. En este mundo al revés, los orientales quieren occidentalizarse y los occidentales quieren orientalizarse. La doctora Prada asegura que el 50 por ciento de españoles que trata en su consulta por cuestiones de estética, además de los párpados, también pide que les «rasguen los ojos». «Quieren que su ángulo externo quede más oblicuo porque dicen que así tienen una mirada con un efecto más atractivo», recalca.
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