Cirugía Plástica y Reparadora.
Cómo sonreír con una dentadura modelo...
orge Blanco lleva 18 años en su práctica como dentista pero no deja de sorprenderse con ciertas llamadas de ''emergencia'', que no precisamente implican calmar un dolor de muela persistente.
''Hace un tiempo me llamó el representante de una modelo que me pidió que le arreglara de emergencia los dientes de la joven para una sesión fotográfica que tenía al día siguiente'', cuenta Blanco.
''Sus dientes eran sanos y bonitos, pero los del frente y los laterales estaban un poco separados'', describe.
En cuestión de tres horas, Blanco cerró los espacios con resina del color idéntico del diente con un resultado completamente natural. El trabajo costó alrededor de $2,000.
''Lograr la forma apropiada y seleccionar el color indicado puede marcar la diferencia entre una sonrisa natural y una de fábrica'', dice el dentista de Images Aesthetic Dentistry, su consulta en Kendall.
Aparte de atender los problemas dentales comunes, Blanco se ha especializado en resolver los casos de quienes --y no son pocos-- no están satisfechos con sus dientes.
De acuerdo con la American Academy of Cosmetic Dentistry, una de cada dos personas en Estados Unidos está descontenta con su sonrisa.
Por otra parte, la sonrisa, junto con los ojos, se cita a menudo como uno de los primeros atributos en los que se fija una persona cuando se siente atraída por otra.
En los dientes se refleja la salud, la edad e incluso la confianza en sí mismo. Programas de televisión como Extreme Makeover muestran los efectos notorios que tiene una bonita sonrisa.
''En esta sociedad se juzga mucho por la apariencia'', destaca el dentista.
Una razón por la que, al igual que la gente opta por la cirugía plástica, opta también por la odontología cosmética.
''Son métodos rápidos, generalmente indoloros, que pueden incluso rejuvenecer a la persona'', destaca Blanco, especializado en odontología cosmética y miembro de la American Asociation of Cosmetic Dentistry.
Aparte de contar con la tecnología apropiada, Blanco considera importante relajar a sus pacientes.
Para vencer la ansiedad que produce la silla del dentista, ha trabajado en su consulta el concepto de spa, donde recibe a sus pacientes en un ambiente perfumado por velas y en el que les brinda un tratamiento de parafina para las manos, y butacas de masaje.
También tienen la oportunidad de ver sus videos favoritos o de escuchar la música de su predilección mientras que él trabaja en sus sonrisas.
``Son cosas simples pero que funcionan para relajar a las personas''.
Un tratamiento elemental en la oficina de un dentista cosmético empieza por un empaste --colocado de la manera más estética posible y sin el uso de las metalizadas amalgamas-- y puede seguir con un blanqueamiento de los dientes.
El blanqueamiento toma una hora y puede costar alrededor de $600, que por lo general no los cubren los seguros.
''Los tratamientos blanqueadores que se venden en la farmacia funcionan, pero requieren semanas para que obren'', destaca la diferencia.
''Además, los especializados ofrecen de seis a nueve tonalidades de blanqueamiento, mientras que los otros sólo de dos a cuatro'', destaca.
Después de los blanqueamientos, en los que generalmente se usa peróxido en diferentes concentraciones, los dientes quedan sensibles por algunas horas.
''Durante 24 horas no se deben comer alimentos con color, como carne, vino tinto, café o colas'', recomienda Blanco.
El tratamiento se realiza una vez al año en la oficina del dentista, y unos meses después, en casa, se hace un retoque o mantenimiento con productos recetados.
''Hay gente que se vuelve fanática de los blanqueadores, pero hay que controlar su uso; no son productos para ser usados mensualmente, ya que el exceso puede dañar el esmalte'', destaca.
Si el problema es de dientes dañados, quebrados, oscuros o descoloridos --e incluso torcidos o con separaciones muy grandes--, las llamadas veneers o carillas son el recurso clave en muchos makeovers dentales.
Las carillas son capas ultradelgadas de porcelana que se hacen en el laboratorio y que, después de modificar el diente, se adhieren a la parte del frente para rejuvenecerlos con una incomodidad mínima. Su precio varía entre $1,300 y 1,600 por diente.
''Lo ideal para algunas personas es la ortodoncia, pero hay quienes no están dispuestos a esperar los años que requiere el tratamiento y optan por las carillas para ayudar a alinear sus dientes'', destaca el especialista.
Blanco se refiere a casos, como el de un paciente joven que acudió a él cuando lo ascendieron a una posición administrativa, en la que era muy importante su imagen.
''Sus dientes estaban desalineados y descoloridos y los modificamos de tal forma que al poner las carillas se vieran alineados'', destaca.
Cuando ya no le queda mucho de vida al diente o a la muela, pero sus raíces están sanas, se puede recurrir a las coronas, que ya tienen poco que ver con lo que eran en el pasado.
''Las coronas de antes tenían una base de metal recubierta de porcelana, que no dejaba pasar la luz natural y hacían parecer el diente viejo y sin vida. La tecnología las ha reemplazado por coronas hechas todas en porcelana'', destaca Blanco.
No sólo los dientes tienen solución cosmética, las encías demasiado prominentes también son susceptibles de tratamiento.
''Se les puede hacer una especie de lift que deja más al descubierto el diente y las hace menos protuberantes'', indica el experto.
Sin embargo, advierte que éste es un trabajo que requiere de perfección y minuciosidad.
''Los dentistas tenemos nuestra bolsa de trucos para hacer lucir bien los dientes, pero es importante acudir a un dentista cosmético que esté acreditado por la American Asociation of Cosmetic Dentistry'', finaliza.
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